América de Cali, después de 84 años de historia, vive su momento más trágico, por encima de ese escalofriante gol de Diego Aguirre en el último minuto contra Peñarol en la final de la Copa Libertadores.
Ese nunca será un momento tan horrible para el hincha caleño como el de la noche del 17 de diciembre del 2011, que quedará marcado en el muro de la infamia del cuadro escarlata: luego de perder la Promoción contra Patriotas de Boyacá, el equipo rojo perdió por primera vez su cupo en primera división en 63 años de existencia de la misma.
Y América perdió su cupo desde el punto penalti, aquel que se convirtió en el infierno de los llamados 'Diablos Rojos', en una verdadera maldición. Los cobros desde el punto penal para definir eventos importantes para el club pasarán a la historia como un lastre más pesado que el de la llamada maldición del 'Garabato', como se le conocía a Benjamín Urrea, uno de los fundadores del club, quien, por estar en desacuerdo que América participara en el torneo profesional, le echó una maldición: que el equipo jamás iba a ser campeón.
Esa pesado estorbo duró 31 años y, luego de misas y bendiciones en el estadio Pascual Guerrero, América ganó su primer título en 1979 bajo el mando de Gabriel Ochoa Uribe y empezó a cosechar victorias a tal punto de obtener 13 títulos colombianos y uno internacional, llegar a cuatro finales de Copa Libertadores y ser considerado el segundo mejor equipo del mundo en 1996 por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol.
Sin embargo, luego de la del 'Garabato', apareció la maldición de perder en penaltis en la mayoría de ocasiones cuando estuvo en un momento definitivo. La primera fue en 1985: Enrique Vidallé, arquero de Argentinos Juniors, le detuvo un cobro a Ánthony de Ávila y le quitó al América la oportunidad de darle el primer título de Copa Libertadores al equipo y a Colombia. A pesar de ello, De Ávila es el máximo ídolo, ganador y goleador con el equipo americano.
En 1992, bajo la dirección de Francisco Maturana, el equipo rojo quedó eliminado en penaltis en la semifinal de la Copa Libertadores. En esa ocasión, la serie contra Newell's Old Boys había quedado 2-2. Sin embargo, el cuadro argentino atinó más en penaltis, se impuso 11-10 y dejó a los colombianos con las ganas de jugar, hasta ese entonces, su cuarta final en el torneo.
En 1995, llegó a la semifinal de la Copa Conmebol. Llegó a esa instancia tras dejar a un tradicional de Brasil como Corinthians y luego se enfrentaba ante otro de ese país, Atlético Mineiro.
Tras ganar 4-3 y caer 1-0, fue a definir su paso a la final desde los 11 metros. Sin embargo, Mineiro se impuso 4-3 y jugó la final contra Rosario Central, que, curiosamente, perdió por penaltis...
Luego llegó la final de 1999, en la definición del título contra Atlético Nacional: era la primera vez que un campeón del fútbol colombiano se iba a definir desde la serie del punto penalti. Tras el empate en la serie (1-1 en Cali y 0-0 en Medellín), el equipo verde se llevó la victoria en la tanda de penaltis y dejó al América con el sinsabor de caer de nuevo en esa vía.
No obstante, el único título internacional de América fue un pequeño sacudón a esa cantidad de derrotas desde los penaltis. Fue contra Santa Fe en la Copa Merconorte de 1999. El equipo bogotano ganó 1-2 en Cali, pero perdió 0-1 en Bogotá y al final fueron los Diablos Rojos los que vencieran 5-3 en los penaltis para imponerse. Esa fue la excepción a la regla.
Pero en el 2001, de nuevo, sufrió un revés. Y este fue de esos que queda en la memoria del hincha con facilidad: ganaba 3-0 contra Rosario Central de Argentina en los cuartos de final de la Copa Libertadores, pero permitió que el partido quedara 3-2 y la serie 3-3. Al final, de nuevo los penaltis sentenciaron la eliminación del cuadro colombiano.
En el 2008, en la segunda final que el equipo escarlata definía desde los 11 metros, volvió a caer en el infierno de su propia maldición: perdió contra un Boyacá Chicó que estaba en primera División hace cuatro años y que le daba a Tunja su primer título profesional en el fútbol colombiano. De nuevo, el punto penal fue fatídico para el club, en esta ocasión para los dirigidos por Diego Édison Umaña.
Luego de pésimas campañas en el 2009 y primer semestre del 2010, al América no le alcanzó para salvarse de jugar la Promoción contra el segundo de la Primera B, Patriotas, en este caso. Tras un empate 1-1 de visitante y otro por el mismo marcador de local, tuvo que jugarse su suerte en primera División desde esos penaltis.
La suerte fue esquiva: primero, el arquero de Patriotas, Carlos Chávez, atajó el tiro de Jaime Córdoba, el segundo de los cobradores de América. Los Diablos Rojos necesitaban de un milagro, que por un momento parecía darse cuando Heber Rentería erraba el cuarto disparo boyacense. Ahí apareció Jairo el 'Tigre' Castillo, uno de los ídolos escarlatas. Él sentenciaba, pero su remate dejó sin aliento a los hinchas: el balón pegó en el palo.
El último turno era del portero Chávez, que irónicamente viene de las inferiores y debutó como profesional con América de Cali. El guardameta remató a la derecha y, aunque su gol le daba a Patriotas el ascenso por primera vez en nueve años de vida, él no celebró y se quedó inamovible y con la mirada de tristeza porque sentenció a la B al equipo que lo vio nacer, en una suerte que parece escrita para los 'Diablos Rojos' desde los 11 metros, la maldición de los penaltis.
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